El dueño, al tratarse de su hogar, puede ser un poco subjetivo en cuanto a los problemas e incluso se puede llegar a ofender si el agente o el comprador sacan a relucir aspectos negativos del piso. Lo fundamental es no tomarse las cosas negativamente, ser objetivo y saber que haríamos lo mismo si fuéramos los compradores.
Muchos agentes de propiedades inmobiliarias de hecho prefieren que el dueño/a no estén presentes cuando los interesados visitan el piso. Las razones son:
1) Es posible que, sin quererlo, el dueño abra la boca y "meta la pata"
2) El comprador y el agente del vendedor deben estar libres de hablar francamente, y tocar así los temas que pueden prevenir un tratamiento u ofender al dueño.
Hay que tener en cuenta también que cualquier aparato como lamparás, gabinetes, etc. que se sostengan permanentemente de la estructura de la casa son considerados parte de la casa.
Si te deseas llevar, por ejemplo, el ventilador de la lámpara del techo o de pared para tu casa siguiente, lo mejor es removerlo antes de enseñar la casa, porque el comprador, reconociendo tu buen gusto, puede querer mantenerlo.
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