Bungalows
Las arenas blancas, las playas aún no descubiertas por el hombre y el Pacífico Norte inspirador de Costa Rica fueron para una pareja de franceses el lugar indicado para instalar un hotel singular de bungalows.
En un mundo en el que la tecnología parece ser un valor importante, la pareja decidió crear un refugio para visitantes donde el contacto con la naturaleza fuera el único objetivo
Amantes de los viajes y conocedores de los rincones más apartados del planeta, el matrimonio se inspiró en el continente asiático para construir este hotel que rinde culto al bambú y está ubicado en medio de un bosque.
Los Bungalows
En forma de pendiente, los techos de cada uno de los bungalows están hechos en cindurit, un material adquirido en Venezuela ideal para estas zonas tropicales ya que es fresco, resiste el calor y dura mucho tiempo. Los marcos de los techos están realizados en teca y bambú. |
Compuesto por cuatro cabañitas o "bungalows", cada una de ellas está formada por un gran dormitorio, una terraza y un baño con jardín en suite. En la morada no hay televisores, microondas, teléfonos ni ningún aparato superfluo del mundo moderno. Todo es cielo, aroma y color.
La sencillez es palabra sagrada en los bungalows.
Una mirada a la luna, una ducha al aire libre o la posibilidad de dormir de cara al paisaje circundante hacen de este hotel una morada única en el mundo. La decoración es simple. Pocos muebles, la mayoría de ellos comprados en Indonesia, acompañan el estilo natural del lugar.
El bambú es aquí el material por excelencia. A diferencia de la madera, esta planta, utilizada para la construcción, es capaz de adoptar múltiples formas. Versátil, ecológica y noble, crece rápidamente y es frecuentemente utilizada en países tropicales.
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