Casas antiguas
Se consideran casas antiguas aquellas casas que tienen entre 60 y 100 años o más. Muchas veces el desarrollo de las ciudades ha llevado a que estas casas sean demolidas dejando lugar a modernos edificios, pero afortunadamente esta tendencia se ha revertido
Mucha gente hoy en día opta por comprar y remodelar estas casas antiguas adaptándolas a los tiempos que corren. También es común ver como muchas de estas casas se han ido convirtiendo en vidrieras y locales comerciales.
Es que para las generaciones que se criaron en las casas o apartamentos modernos las casas antiguas resultan especialmente atractivas. Los espacios modernos suelen ser mucho más pequeños y de techos bajos. Estas casas en cambio presentan grandes dormitorios, amplias áreas comunes, patios y techos elevados. Habitualmente tienen una gran superficie, se encuentran en un emplazamiento céntrico y la construcción suele ser muy sólida. Algunas de ellas son auténticas joyas arquitectónicamente hablando. Al ser remodeladas brindan una calidad de vida muy superior a un coste no tan elevado.
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Las casas antiguas pueden llegar a ser una fuente inagotable de problemas debido a los deterioros propios del paso del tiempo. Por lo tanto antes de decidirse por la compra de una casa antigua conviene tener en cuenta ciertos detalles.
La ubicación es un aspecto fundamental a considerar. Se debe valorar el entorno, las posibilidades de aparcamiento, las comunicaciones, la cercanía de negocios y la calidad de vida que el barrio ofrece. No esta de más averiguar un poco sobre los vecinos.
Las instalaciones de gas, luz, agua y calefacción deben ser cuidadosamente inspeccionadas, y si es con la ayuda de un arquitecto mejor. Si se decide a comprar una casa antigua hay que tener muy en cuenta el estado en el que puedan encontrarse las instalaciones anteriormente mencionadas, de lo contrario su adquisición puede resultarle muy cara.
Cuando se realiza la inspección hay que estar atentos a maderas carcomidas, paredes desconchadas, agrietadas y/o llenas de humedad, baños obsoletos cuando no inexistentes y suelos que, aún siendo de madera maciza, están en unas condiciones más que lamentables.
Generalmente las paredes pueden presentar pequeñas grietas, socavones o señales que indican que se han empleado ladrillos para tapar algún hueco, en lugar de utilizar materiales originales, como el adobe por ejemplo.
En muchas ocasiones dentro de estas viviendas y casas antiguas se encuentran elementos decorativos o arquitectónicos que por su alto coste no son usuales en las construcciones actuales. Magníficas puertas macizas de cerezo o roble, pasamanos con tallas que son una auténtica obra de arte o artesonados que de encargarlos a un ebanista hoy en día costarían mucho.
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